A veces uno se pierde en el laberinto de las palabras, en
el desierto de palabras secas y arenosas, que
se quedan atragantadas en la garganta.
A veces el lado oscuro de las palabras te sumen en las
más temible noche sin estrellas, en el
firmamento sin claros de luna, en el túnel interminable y bifurcado que nos
lleva una y otra vez a la cola de serpiente de los malentendidos.
A veces pronunciadas tan ligeramente, tan
inconscientemente que son como una vela
que se consume y absorbe mi energía, mi aurora.
Que siquiera
reconoces en tu propia voz, esas palabras arenosas que se
atragantan en la garganta. Palabras que emborrachan y
nublan el sentido y la razón.
Pero un día una
palabra una sola palabra escuchada en una voz lejana te abre los ojos, te caes
de burro, se te cae la venda entonces, y
vuelves a la luz, al sol, a la claridad, al resplandor límpido de las palabras,
entonces lo comprendes todo se te ilumina un flash, un fogonazo que te
deslumbra y te das cuenta entonces que la locura se había apoderado de ti de tu
alma y de tu voluntad.
Tú, amigo q te acercas a mí, a mi alma y mi amistad,
hazlo con palabras limpias, cristalinas, sencillas, sin doble sentido; no nos
volvamos a perder en ese desierto de palabras sin futuro, rancias y huecas.
Que tu y yo poseemos el más preciado de los dones, el de
la palabra..
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