Más
se volvió a perder
entre
los troncos milenarios.
El
dorado aceite brillaba
entre
sus manos.
Su
tiempo escaso
no
le permitía ni un simple saludo.
Y
aunque se acordara,
no
solo su voluntad contaba.
Heme
aquí con la duda,
muy
a mi pesar,
si
su interés era personal
o
simple pasatiempo,
si
era interés de verdad,
sincero
y honesto.
Solo
el tiempo
y
la voluntad
dirán
el resto.
