Aún no has llegado y la casa está llena de ti.
Llena de tu vida, de tus palabras, tus risas.
Las ventanas abiertas, la luz a raudales, la tibieza del sol de otoño.
Aun no has llegado y todo huele a ti.
A tu vida, a tu amor, a tu libertad, a tus discernimientos sobre la vida.
La puerta abierta a todo lo nuevo, lo experimentable, lo aventurero
Aun no has llegado y la casa huele a ti.
Te busco en cada esquina esperándote encontrar.
La casa llena de tu alegría, tu voz, tu música, tu bondad.
Te siento como si estuviera en cada átomo del aire respirándote.
Te estuve esperando toda la vida y ya presiento que llega el momento.
Te he dejado sitio en el armario, en los cajones, en mi cama,
y sobre la almohada eche unas gotas de perfume de jazmín.
La casa ya huele a ti.




