| Tardes_de_calor_bi... |
Como aquella tarde vivimos cada una de las siguientes, siempre con el mismo ardor y el mismo deseo y ansiedad salvaje.
Una mirada, un roce en cualquier sitio nos producía una excitación desbordante, aprovechábamos cada instante, cada oportunidad para besarnos o amarnos.
En ningún momento me plantee si aquello era amor, o seducción, si era efímero o eterno. Solo disfrute cuanto pude, almacenando todos los recuerdos posibles, olvide mi cuaderno de notas, mis obligaciones, todo cuanto no tuviera que ver con Carlos, sufrí y disfrute de una loca pasión que pronto llegaría su fin.
Mis vacaciones se alargaron hasta el limite, mi editorial me reclamaba y tuve que volver al norte. A la rutina y la planicie de mi vida cotidiana. Lo bueno siempre de acaba pronto.
El trabajo, el niño, la casa...
Y heme aquí hoy en el fresco de la terraza, recordando aquellas maravillosas tardes de calor con Carlos. Nunca más supo de mí. Porque así lo quise, nunca más tuve tardes de calor como aquellas, las hecho de menos, echo de menos a Carlos y sus cálidas manos.....
Recordando sus inolvidables versos...
" A nadie le ha sido prometido una mañana.
Mantén en la dicha tu alma nostálgica.
Bebe de este dulce vino en el claro de luna,
Mi amor, que la Luna
brillará muchas noches
sin volver a encontrarnos."
P.D.
A los tres años de publicar la novela, llamaron a la puerta...
Carlos estaba al otro lado sonriente, bello.
-Vengo a buscarte y a ver a mi hijo.
FIN...
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