En los subsuelos de la gran ciudad existe un mundo paralelo, oscuro, siniestro. Organizado por una rígida jerarquía, donde los seres no tienen nombres ni cara, solo números.
Se controlan desde la clasificación numérica, y aunque viven en autentica democracia los números tutelan sus existencias.
Su número de Documento Nacional de Identidad.
Su número de la Seguridad Social.
Su número de portal.
Su número de piso.
Su número de puerta.
Su número de teléfono.
Su número de cuenta bancaria.
Su número de apartamiento.
Su número de socio del club de golf.
Su número en el equipo de futbol.
Su número en la carnicería.
Su matrícula.
Su clave del cajero automático.
Su clave en el ordenador.
Su clave en el móvil.
El número de hijos,
de padres,
de suegros,
de primos,
de esposas….
El día de su nacimiento,
Su cumpleaños,
Su aniversario de boda,
El cumple de los niños.
El día de su muerte…
En fin así viven en los subsuelos de la gran ciudad
Estos seres que nacieron libres y sin numerar,
Pero no temas,
Tú vives en la superficie,
Respiras aire puro sin contaminar,
En absoluta libertad,
Sin clasificar, sin controlar…
¿O no?.....
¿O sí?....
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